Todos hablamos del problema del país, pero ¿cuál es la solución? pues aquí se las doy

Nathalia Ortiz Enciso7 junio, 201934min326
El colombiano actual, aún no sabe si es mestizo, si es español, y, aun así, sigue rindiendo tributo a una supuesta raza pura, a la clase opulenta de este país, existiendo una ridiculez grupal, que es asqueante.

Los colombianos ahora hacen parte de como se dice coloquial mente “la ley del menos esfuerzo” o de la pereza, del pesimismo, de la impuntualidad, de cero interés y despreocupación por todo lo que lo rodea, no se ha asumido la identificación originaria, con la naturaleza, con las raíces nativas.

El colombiano actual, aún no sabe si es mestizo, si es español, y, aun así, sigue rindiendo tributo a una supuesta raza pura, a la clase opulenta de este país, existiendo una ridiculez grupal, que es asqueante.

Nos enfrentamos a un país doble moral, unos valores que son solo aplicados según conveniencia.

Se piensa que el funcionario público que le debe servir al público, es el adonis y tenemos que rendirle tributo, pedirle el favor que cumpla su función y en otras estancias hasta el pueblo termina sirviéndoles a los servidores públicos. Cambian votos por favores constitucionales, a los que se tendrían derecho por legitimidad.

Colombia es un país soberano, conformado por individuos soberanos en teoría, y estos eligen qué hacer con el territorio, se supone que, para administrar ese territorio, se elige a un líder que administre los recursos de manera adecuada, logrando que los hospitales sean mejores, la educación sea mejor, para que las regalías se ejecuten de acuerdo a un verdadero desarrollo, y se vean los frutos.

En metáfora sería para que el árbol que es el territorio, de más frutos, y se evidencie la prosperidad, pero no pasa de esa manera, en este país ese árbol termina talado y los frutos se los roban, porque no hay una cultura de la apropiación de lo nuestro, de identidad y se eligen administradores, políticos o presidentes, corruptos que no les importa el progreso y el bienestar para todos.

El problema de los colombianos es que no tienen una conciencia colectiva, se piensa de manera individual y egoísta, me salvo yo, como yo, prospero solo yo, sin la conciencia del deber ser, no hay civismo, no hay un compromiso de todos.

Esa clase a la que seguimos rindiendo tributos, no sería nada si la mayoría pensara de manera colectiva y deseara el bien común, no hay sociedad civil por que no se han organizado, hay que inquietarse por sí mismo y por los problemas que surgen en el camino a la trasformación y al cambio.

Se debe ser conscientes de que los impuestos que pagan todos, salen todos los beneficios que el estado debe ofrecer, pero se tiene el orden al revés, por que como no saben quiénes son y el valor que tienen por ser lo que son, se creen todo lo que dicen los medios de comunicación, los cuales venden esas ideas que quieren que crean y manipule la mente de los individuos que conforman las grandes masas, la clase opulenta de este país son los dueños de esos medios de comunicación que quiere monopolizar todo, hasta sus mentes.

Los colombianos creen que desarrollo es pavimentar , tener vías cuatro g,  entienden que el desarrollo es construcción, tener grandes edificios, explotación de recursos hídricos que generen combustible o energía, y para qué queremos ocho vías si nos violentamos constantemente, si no se piensa de manera renovadora, si se sigue siendo una copia barata, si no se despegan de esa marca colonizadora que no dejo nada positivo, hay que recordar que nosotros no fuimos conquistados, en nuestro territorio ya existían civilizaciones, las cuales debemos recordar y salvar de ellas lo verdaderamente propio, para crear con bases sólidas identificadoras.

Se necesita educación, asumir quienes son por medio de las técnicas de si, distribuyendo el bienestar de manera equitativa, hay que asumir este país con los elementos que da la constitución como lo es el voto, elegir a buenos administradores, con ideas innovadoras, donde la educación sea el pilar de todo, y siempre tener en claro esta consigna indígena que es; nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal a su persona, aunque piense y diga diferente.

No hay reyes en nuestra Colombia, ni jerarquías por lo cual no se debe rendir tributos, castigar al humilde por no tener lo que se considera genial según estereotipos impuestos es barbaridad, aguantar al cruel por posiciones laborales o económicas no es razonable ni ético, ser esclavos por la colonialidad es lo que oprime al colombiano, el color de piel no define nada, ni ser parte del capitalismo, el comunismo, el feudalismo.

Se debe  cambiar la lógica de esta humanidad, que se arrastra al mejor postor, que se humilla ante el dinero, que no piensa en los otros, dejar de creer en las mentiras, hay que asumir la verdad frente a nuestras raíces y volverla parte de la identificación, la realidad de las situaciones debe de prevalecer para hacerla parte del cambio.

Al final se deben buscar cambios tanto individuales como sociales, es importante dejar en claro que el colombiano debe pensar en sí, inquietarse, conocerse y aplicar las técnicas de auto reconocimiento, para poder cambiar toda la ilógica en la que está sumergida la Colombia conformada por personas sin identificación con lo propio.

Exterminar el pensamiento del sujeto colonizado puesto que el sujeto colonizado no es autocrítico, simplemente acepto la imposición y actualmente no se ha preocupado por cambiar, inclusive continúa de una manera pasiva frente a la nueva era colonizadora que está dejando al sujeto despojado totalmente, hasta del recuerdo de una sociedad que estaba conformada por la identificación con la naturaleza, las creencias autóctonas propias del territorio antes de la colonización, y esto debe parar.

La falta de identidad, el no reconocer como propio el terreno que habitamos, su historia de liberación  y una nueva creación crítica poscolonial, da como resultado seres que solo están motivados por el dinero, y  para lograr conseguirlo, y tener lo que el consumismo muestra, no  piensa en el bien común, en cambio  sí en el interés individual,  el sujeto colombiano  al ver la oportunidad de adquisición, piensa en hacer lo que sea, sin  importarle que tenga que robar a los que manejan los recursos públicos, ósea a su propia comunidad, a su gente, a su Estado, sin importar las consecuencias, puesto que no ha logrado identificarse con su patria y con un concepto de colectividad.

El colombiano no identificado no le importa que los recursos de todos solo sean para unos, o que la calidad del servicio público desmejore, no le importa que los hospitales se caigan por no tener inversión, o que los puentes se dañen por ser construidos con materiales de baja calidad.

El prisionero del dinero, conquistado por ideales de capital, del valor agregado de poder, que le genera al individuo la acumulación de riqueza, no le importa que se dé como presupuesto mil millones para unos tanques de agua de reserva en la Guajira y se inviertan solo 100 millones.

No le importa que no se termine las obras y se pierda el resto de dinero presupuestado en manos equivocadas, dejando como consecuencia la comunidad sin tener agua potable por los tanques que no se construyeron. Con muchos niños que se siguen muriendo por infecciones intestinales ya que tiene que consumir agua no tratada.

El individuo encargado de administrar el recurso público, solo piensa en la satisfacción de placeres individualistas, en acumulación de dinero, de manera  que esos mismos ideales de despreocupación por el bien común de ese administrador corrupto, son iguales a los del colombiano sin identidad, sin arraigo frente a lo que eran antes de la colonización, así pues el pensamiento individualista adoptado por las nuevas formas de sociedad que trajo la conquista española son las que se han aceptado y hechas propias, lo cual está destruyendo nuestra querida Colombia, dejándola sin los colores que la identifican.

Al individuo lo único que le interesa es la consecución del dinero y más dinero, dando como resultado un accionar enajenado, forzoso por la manipulación consumista a la que son sometidos, un acto extraño a sí mismo, des adherido al mismo tiempo al concepto global de que como quiero que me traten debo tratar, de que lo mismo que quiero para mí, debo ofrecer, de que se debe pensar en el bien común.

Lo importante para el colombiano con la identidad oriental u occidental que ha asumido,  es lo que se accede con la consecución del dinero individual, los trabajadores son sometidos a largas horas  laborales, a días sin ver sus hijos, sin vacaciones o momentos donde se pueda disfrutar de las maravillas que los rodean, sin contratos justos que beneficien al empleado en cuanto a integridad, obligándolos siempre a callar ante lo injusto, para conservar el trabajo que los aliena, que los hace olvidar cada vez de sí mismos, de lo que los rodea,  de las cosas que producen felicidad que no compra el dinero.

Para qué dinero si cuando abren los ojos están cansados desgastados y aunque con propiedades sin tiempo, sin salud, sus hijos ya crecieron, son individuos que siguen con la misma línea de extrañamiento, el dinero nunca debe motivar nada y menos someter a las personas para poder conseguirlo.

Este significado de dinero toma una connotación demasiado importante, puesto que es lo que motiva y motivó al criollo producto del mestizaje, que lastimosamente solo está expectante, para ser o conseguir lo que le muestra las sociedades ajenas.

El pago por la humillación, la frustración, le permite al individuo adquirir algún valor social, que lo diferencie o lo iguale con otros estereotipos de vida aristocrática. El dinero se vuelve el medio con el cual se puede pagar por un bien material, por la libertad, por la dignidad, por la memoria.

El capitalismo se caracteriza por subordinar el ecosistema a su lógica ambiciosa de ganancia, otorga un valor económico a los elementos, derechos que debieran ser fundamentales para el ser humano.

La tierra, el aire, el agua, los bosques, los ríos, la fauna la flora, todo ese sistema lo configura el dinero como realidad que pierde de vista al valor insustituible de la naturaleza para la supervivencia de la especie humana, de todas las especies, confinando al planeta a una catástrofe inexorable.

Las corporaciones, grupos multinacionales de capital, bajo la ideología del neoliberalismo, crea individuos que manipulan y a la vez son manipulables, si esto no se transforma eso que llamamos liberación, independencia, nueva Latinoamérica, no va generar nada nuevo y positivo, la esclavización es cada vez más algo de la nueva era del consumismo y el capitalismo.

La afirmación de sí mismo se pierde, y la constante agresión hombre contra hombre se exterioriza en lo monetario, por lo tanto, las otras cosas que aparecen como extrañas se expresan de manera ajena ¡como esto no es mío, no lo hice yo, no lo creé yo, tal vez no lo utilizo, ni utilizaré yo, pues dañémoslo, ultrajémoslo¡, ¡Como no es de mi sangre, al explotado, al violado, al que aguanta las penurias de la desigualdad, ¡ignorémoslo! ¡Cómo no es mío, como no soy yo, ¡atropellemos! Se vuelve todo tan externo, es tan extraño, se es tan inconsciente que se es tan suyo, tan igual que se vuelve tan ajeno lo que debería ser propio cada día; así es como el hombre se hace ajeno de él mismo.

El problema de la identidad surge, y se presenta, por los errores en cadena que han desatado al individuo flagelado que hoy en día se ve por todas partes.

¿Cómo pensar en identidad y reconocer una identidad si no se conocen a sí mismos, si no se tiene claro cómo es en realidad? ¿Cómo apreciar a otra persona ajena a sí, o un bien material que no haya sido pagado por el sujeto directamente, si no se aprecia lo que se es individualmente? La identidad se puede encontrar si se responde a unos presupuestos tales como: ¿se quiere uno a mí mismo?  ¿se aprecia?  ¿se construye conscientemente?  Después de estas premisas, se puede alzar la mirada, poder tratar a lo que le rodea como uno se ha tratado inicialmente, recuperar su identidad y darle el valor que merece lo que estaba antes de la colonización.

Actualmente se Está en una posición contraproducente para el individuo, en consecuencia, su entorno, ya que ni el gobierno, ni la sociedad, da garantías a los individuos que luchan por no perder su identidad. Lo que hacen los que se creen de sangre pura es destruir el entorno, abriendo las puertas a la enajenación, que destruye lo que hay a su paso, dejando una inminente desolación.

Hay que reafirmar que si el individuo no toma la determinación de autoconstruirse con unas bases y principios éticamente sólidos, se seguirá en esta sociedad en la cual la ignorancia de no identificar al individuo, como ser que debe apropiarse de una identidad autónoma a la colonización, continuara como parte de las masas mal fundamentadas, conformadas por seres individualistas que se adhieren solo por beneficios personales, en los cuales se vuelven presa fácil, para  los intereses de malos gobernantes,  religiones,  sectas,  fanatismos, que pueden desatar guerras mundiales y crisis mundiales.

Los intereses de pocos nunca deben primar antes que los intereses de todos. Solo cuando se entienda que este país cambiará si se deja de vivir en el consumismo y materialismo vulgar, en la imitación, se logrará ser soberanos de verdad. Cuando se empiece a pensar en los otros y a colaborar entre todos se forjará una verdadera comunidad, recuperando toda esa huella indígena que nos hará reafirmarnos.

Para un verdadero cambio se debe de dejar de ser EGOÍSTAS, de vivir en pro del DINERO, el capitalismo y materialismo excesivo no debe motivar los actos, el respeto, cuidado, valor que se merece toda nuestra historia antes de ser llamados colombianos debe primar, puesto que todo puede cambiar, si somos individuos autocríticos, que queremos construir una sociedad autocrítica, que desarrolle proyectos evolutivos, que cambien las formas de pensar de los ahora llamados  euro colombianos, donde recuerden con que se deben identificar, cuál es la identidad del colombiano que se formó por medio  de luchas de liberación colonial.

El temor que se siente por enfrentar la sociedad y la colectividad se debe asumir, no evadir, la compasión debe primar en el accionar, pero no desde bases religiosas, en cambio sí desde perspectivas éticas y humanistas.

Se debe realizar una purificación de la mente   que elimine y depure todo aquello que antes no permitió  desarrollar la individualidad de manera correcta como;  el dinero,  el consumismo, el egoísmo, que no  deben estar presentes en un nuevo individuo, ni la venganza o  sentirse herido en su humanidad,  el abandono , el rechazo, o sentir asco de sí mismo, puesto que lo anterior no pueden ser barreras para hacer el bien y accionar correctamente, premisas que debe tener claras un individuo bien estructurado.

La identidad debe ser reflejada en hacer el bien, y el bien es no dañar al otro, ni el entorno identificador (la naturaleza).

Aunque nos debamos enfrentar al hecho que el actuar de manera correcta y el bien están condicionados a las recompensas momentáneas, y que cada vez sea menos importante en una sociedad motivada por los individuos fragmentados que la conforman, tener bases morales, éticas inquebrantables, la meta debe ser clara y es que se debe empezar por sí mismo, con una reflexión individual, grupal, con una recuperación del buen accionar, de las virtudes y la ética.

Esta recuperación de una humanidad buena se logra dando un buen ejemplo. Hay que volver a ganarse el derecho a una convivencia cooperativa que se arrebató indignamente, y se remplazó por un utilitarismo excesivo. En este momento es importante tener en cuenta que los individuos deben   ser tomados en consideración por sí mismo, respetando su identidad, siempre aportando de manera colectiva, no útil, al bienestar grupal.

El resentimiento que tiene el individuo no puede seguir corrompiendo el bien, se debe perdonar, dejar atrás para poder continuar, la moral se debe rescatar, la moral  que es ese conjunto de valores y reglas de accionar que se proponen a los individuos desde las diversas formas de enseñanza y aprendizaje, del actuar sobre sí, conocerse, controlarse probarse, perfeccionarse y transformarse, no puede ser difusa, ni un juego de elementos que se compensen y se corrijan o anulen, según ciertas situaciones, creando escapatorias y olvidando los compromisos.

Es importante pensar distinto de como se piensa, percibir distinto a como se ve para poder tener una reflexión, comprender la historia puesto que permite liberar el pensamiento, reforzar los deberes cívicos, por tal razón se necesita una manifestación de la virtud constantemente.

La identidad debe conformar al YO de una manera definida, en el cual él se auto-distinga, se auto-valore y mire en las diferencias la igualdad. La identidad le permitirá al ser humano interactuar con otros individuos presentes en el medio.

El sentido de igualdad no debe caer en que todos tengamos derecho de ser similares, puesto que todos tenemos igual derecho a ser diferentes y en eso se constituye una identidad, pero las diferencias no nos deben separar.

Los actos no pueden ser guiados por esperar algo a cambio, o un reconocimiento momentáneo, no pueden estar determinados por bienes materiales evitando el hecho que, si no existiera una remuneración material entonces no se haría, ya que esto condiciona la acción correcta que debe realizarse por el simple hecho de que debe ser así.

Se debe pensar en vivir en igualdad de condiciones, de oportunidades, en actuar conforme a la equidad, con el reflejo del otro como propio, con un enfoque diferencial que permita un pleno desarrollo de la identidad.

No se puede seguir cayendo en el juego de ser sugestionados por la religión, sus reglas e imposiciones, sus miedos, sus castigos y sus gratitudes. La religión es un imperio que monopoliza, que trata a los humanos como corderos sin autonomía, sin poder de decisión, que le quita al individuo la capacidad de ser, la determinación de decidir y de actuar de manera generosa.

No se puede permitir que el poder y la sumisión sea una imposición aceptada, no se puede seguir actuando como hombres oprimidos, por eso la invitación a liberase de las ataduras, y la religión es una de ellas. No más supersticiones, la vida es esta, aquí y ahora se ha de vivir.

Esta realidad es la que se debe vivir. La eternidad, el cielo, el limbo, hacen parte de la imaginación, pero los actos hacen parte de la realidad y es ahí donde se ha de concentrar el vivir: actuar de manera correcta, procurando el bienestar integral de todos.

Los actos de cada uno tienen que ser guiados por una voluntad de poder, que es el motor principal del hombre, quien podrá manejar los instintos que de cierta manera son los que actúan sin control. El poder y la dominación, pero no de los demás, sino de uno mismo, para poder guiar los actos consiente-mente, siempre ha de buscar el bienestar de todos.

El resguardarse por algún tiempo y comenzar un proceso de introspección, de renovación es necesario, para así poderse desprender de lo negativo y avanzar. El auto-control hay que comenzarlo a implementar en la propia vida y, por ende, en los actos, para vivir bien consigo mismo y con los demás. Hay que vivir en armonía, empezar por conocerse, conocer al otro, y así lo que nos afecta ética, social y emocional-mente se puede mejorar poco a poco.

Como seres con conciencia, inteligencia, razón y voluntad de poder, se tiene la facultad de CREAR, y de generar posturas firmes frente a lo que le resta valor al hombre. Hay que postular ideas nuevas y frescas. Como colombianos se tiene todo el potencial cognoscitivo para producir ideas hechas en Colombia y abolir a las que no.

Es necesario romper con eso que nos coarta para generar una nueva creación política colombiana, crear novedad frente a lo que nos define, buscar unos nuevos valores netamente propios dejando a un lado la marca hispánica, aunque para esto se tenga que abolir hasta las estructuras que ya hemos asumido como nuestras, reunirse o adherirse todos en ese pensamiento emancipador convirtiéndolo en un deseo común.

Es importante reconocer que como la educación en este país es precaria, es necesario su reformulación, crear nuevos métodos que sean más eficaces y que partan desde la propia creación, siempre en miras de una identidad propia.

No más copias baratas, no se puede seguir ceñidos por instituciones y tradiciones extranjeras, que han sido impuestas por errores del pasado que siempre se pueden corregir.

Los niños, jóvenes y adultos colombianos no pueden seguir siendo guiados con textos e información que no hacen parte de su historia, de sus raíces, de sus costumbres. ¿Para qué saber de las maravillas de otros continentes, de otros países si aún no se conoce ni se aprecia las propias? Para poder cambiar hay que seguir tres pasos fundamentales: apreciarse como individuos, después apreciar a los demás como semejantes, como reflejos diferentes, pero a la vez iguales y, por último, apreciar, valorar, querer, el lugar donde se nació, sus riquezas, su biodiversidad y su historia, el entorno en general.

No hay que juzgar a la gente por cómo se viste o cómo huele, por la casa en la que vive o por su nivel educativo, o por sus adquisiciones capitalistas. Es necesario ver las cualidades que todos poseen, porque ¿qué sería sin los barrenderos, o los que hacen el tinto, o los del taxi, o de la muchacha del servicio, o los campesinos?

Ningún trabajo debe ser menospreciado porque todas las labores, los cargos, las funciones que desempeñan las personas, tienen implícitamente el motor que mueve la economía, la sociedad y cultura. La gente que tiene menos dinero, o un trabajo más humilde, debe ser respetada, valorada, apreciada, de igual manera que un abogado o un diputado. Lo netamente indígena, en este país de arribistas, no debe seguir siendo lo más vergonzoso, o lo más ajeno; porque hace parte de nuestra esencia y por eso el colombiano tiene esa originalidad e inteligencia que lo distingue y eso es digno de alabanza.

El dinero es importante porque hace parte de la economía y es lo que mueve el comercio, es con lo que se puede cubrir las necesidades básicas, pero no puede ser lo que guíe los actos todo el tiempo. Es importante iniciar un trabajo dedicado a la ética y a mejorar la conducta. La educación es lo que acerca a desarrollar la inteligencia y a obtener más conocimiento, a explotar las capacidades que se posean.

Cuando se escoge una profesión se debe estar movido también por el sentimiento de placer, de un buen placer motivado por la colaboración y el bienestar general, de goce, de interés.  Una profesión tiene que producir pasión. Así, en la medida que se pase por el pensum académico, cada día se sentirá la avidez de más conocimiento, se querrá aprender más, todo lo que se enseñe quedará gravado, no solo en la mente, si-no en el corazón; así, cuando alguien se gradúe tendrá gran satisfacción y cada vez que ejerza el título será el mejor en lo que hace.

Así suene a cliché, así debe ser, porque si se está movido por el dinero  así mismo se escogerá la carrera  para ser un profesional, un médico más que deja morir a un cliente, a un paciente, por negligencia, un policía que pide dinero para no poner un parte, un juez que  excarcela a un violador en serie, un abogado que utiliza la ley para dejar en libertad a un pillo, un ingeniero que utiliza materiales de pésima calidad para la construcción de casas de interés social, un político que se duerme en su curul mientras el país pide a gritos justicia e igualdad social.

Por eso la conciencia le pide a la vida gritándole al oído: Permítete rechazar las ideas que te inculcaron en la infancia, que buscan amoldarte a esquemas ajenos; ni el dinero, ni la fama, ni un cargo importante, serán suficientes para ser un ser humano íntegro que sea feliz.

La identidad, por consiguiente, debe sustentarse bajo los siguientes términos:  La  individualidad egoísta debe ser superada y transformada, dándose herramientas para enfrentarse y enfrentar al mundo de manera positiva; la felicidad que se busque debe radicar en el bien colectivo, en cómo  entregarse para el bienestar de los otros, para satisfacer los deseos individuales, los límites tienen que ir hasta el punto donde están los límites de los otros; no se puede negar al otro, ni olvidarse del otro, porque hace parte fundamental para el desarrollo de todos; la vida comunitaria no debe ser algo idílico, pero tampoco puede ser algo complejo y problemático; en la vida en comunidad no se deben negar los instintos pero sí domesticarlos.


#LaPipaPeople

Nos interesan todas las historias, aunque tenemos gran interés por aportar a la reconciliación en el posconflicto.

Anuncie con nosotros y ponga a volar su negocio.


lapipatolima@gmail.com




Historias a domicilio

[contact-form-7 404 "Not Found"]