¿Qué pasa en Colombia? El por qué de la situación actual en la que vivimos

Nathalia Ortiz Enciso8 mayo, 20197min63
El desprecio de lo propio está tan latente que se ha hecho propio lo de otras culturas a las que no se ha pertenecido. Hubo luchas por mostrar en lo evidente que se debía apropiar la tierra donde se había nacido, que se debía arraigar las propias raíces, pero esto no ha sucedido.

Por: Nathalia Ortiz Enciso

Si se da una mirada retrospectiva a la historia colombiana se puede percibir que, desde el periodo colonial, el afán de esta sociedad ha sido la de imitar otras sociedades.

El desprecio de lo propio está tan latente que se ha hecho propio lo de otras culturas a las que no se ha pertenecido. Hubo luchas por mostrar en lo evidente que se debía apropiar la tierra donde se había nacido, que se debía arraigar las propias raíces, pero esto no ha sucedido.

La vergüenza fue uno de los sentimientos presentes en el individuo mestizo colombiano, el sentirse un individuo, dentro de una sociedad, solo lo era por las propiedades que se tuviera. La pereza de crear se reflejó desde ese periodo colonial, fue más fácil copiar que crear, y así se ha mantenido hasta ahora. La política, la justicia, la estructura de un Estado, todo ha sido una barata copia, o europea o norteamericana.

Todo esto ha pasado y pocos se han tomado el trabajo de reflexionar, las personas se han sumido en un materialismo burdo, en  la monarquía, en  el individualismo, se han convertido los colombianos en personas vacías, inconscientes de donde vienen, corruptas, destructivas, falsas, mentirosas, creando la sociedad actual, en donde los valores de respeto, de tolerancia, de colaboración, de responsabilidad, de amor, de igualdad, de justicia, de equidad, se han perdido y cada vez los individuos, se ven sujetos a formar mecanismos de evasión.

lo que se ha hecho es olvidarse de quiénes eran, de dónde venían y cuáles eran sus pensamientos, acoplándose, prefiriendo ser los monigotes de los que tenían el poder legislativo y económico, lo cual no ha cambiado así pasen años y siglos, puesto que, si el individuo no hace un alto en su camino, toma conciencia de quién es, de qué quiere ser, de cómo quiere que sea su sociedad, nunca existirán cambios radicales, que ofrezcan una nueva reestructuración individual y social.

la sociedad que se forjó en la época de colonización, se transformó, dándole la naturaleza subdesarrollada que actualmente tiene este país, en consecuencia, todas sus iniciativas ideológicas y formativas que se realizaron, fueron creadas con base en intereses de pocos, lo cual fue egoísta, materialista, consumista, además que permitió   que una clase social oportunista jerárquica que dividió nuestro país, nuestra gente, lo nuestro, tuvieran todo el poder y reverencia.

La población que no despreció las culturas extranjeras, le dio el rango, posición, importancia, valor, que hoy en día tiene la verdadera sangre aborigen, y ni siquiera eran aborígenes, eran criollos producto del mestizaje occidentalizados por imposiciones culturales no propias de la región.

En ese momento inicia una constitución de patria, pero por otros personajes ya mestizados, producto de invasión extranjera, ajenos a la verdadera cultura ancestral.

La identidad queda perdida, el interés de constituir una se esfuma como una simple ilusión. Puesto que los indígenas pobladores del territorio colombiano que tenían arraigada su identidad eran minoría, por su inminente exterminio, y la minoría prefirió callar, alejarse, dejar que unos nadie construyera lo que hoy es Colombia, por miedo, por supervivencia, por desinterés, por frustración, por desencanto, por una y mil razones posibles.

En el principio de este gran desastre, las bases económicas se constituyeron a costa de nuestra tierra, de la naturaleza, y sin ningún beneficio para los verdaderos dueños, todo fue imposición.

Da risa imaginar, que desde hace siglos los que han gozado de las regalías de la propia explotación, han sido los extranjeros, y que los mestizos, resultante de terribles prejuicios raciales, solo han sido la fuerza bruta para satisfacer las necesidades de otros, y lo peor, que se ha vendido lo que era nuestro, lo que siempre se había poseído. Pero lo más triste es haber trabajado para recibir migajas por lo que había sido propio. Ilógico, absurdo, ¿no?

Bueno, como por ahí se dice, todos están ciegos y son ciegos que pueden mirar, pero no pueden ver. Tal vez por ignorancia, o por inocencia, o porque aún no se tuvo la posibilidad de forjar un YO, menos un NOSOTROS, los indígenas, después los criollos, los mestizos y los campesinos, se dejaron ultrajar y utilizar de la forma más vil.

Dejaron corromper su mente por dinero, por religiones que solo querían manipular y menospreciar la sangre indígena, africana.

Resulta difícil creer que los antepasados pensaron que era más importante, lo que decían unos tipos con ínfulas de mucho en este país, pero que no eran nadie en su patria natal ¿cómo dejaron de creer en las propias y verdaderas raíces, en su cultura?

Aún más, duele imaginar que después de todo lo que ha pasado, sigan existiendo ingenuos en la actualidad que se dejan comprar por un par de billetes. ¿Hasta cuándo este país y su gente se dará cuenta que el dinero no compra la identidad? Que la identidad es lo que se debe tener más claro para poder transformar en patria a éste país de nadie.


#LaPipaPeople

Nos interesan todas las historias, aunque tenemos gran interés por aportar a la reconciliación en el posconflicto.

Anuncie con nosotros y ponga a volar su negocio.


lapipatolima@gmail.com




Historias a domicilio

[contact-form-7 404 "Not Found"]