El municipio puede aportarle más a la Universidad del Tolima

Carlos Gamboa1 febrero, 20195min461
A diario vemos cómo el Estado le da privilegios (bajando impuestos) a las empresas multinacionales para que trabajen en nuestro territorio ¿cómo no darle exenciones a la Institución que educa a los menos favorecidos?

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

Siempre hemos enunciado que los principales beneficiarios de los esfuerzos que hace la Universidad el Tolima por cumplir su misión, son los ibaguereños. Allí se han formado miles de jóvenes y adultos, porque la UT en su propuesta de Educación a Distancia (IDEAD) ha favorecido a muchas personas que tenían aplazados sus sueños de formación superior.

A cambio, el municipio es más bien poco lo que históricamente le ha aportado a la Universidad del Tolima, incluso sabiendo que muchos de los gobernantes de turno, en todos sus niveles, han salido de sus aulas. Quizás esto se deba en parte a lo que Beatriz Jaime nos cuenta en su libro Fragmentos de memoria. Luchas tragedias y vidas que forjaron la Universidad del Tolima, cuando afirma que:

(…) la clase gobernante, indistintamente si ha sido liberal, conservadora o militar, ha tratado a la primera y única universidad de la región como a una hija no deseada, que solo causa problemas. (2018, p. 68)

No obstante, un hecho reciente parece que ha empezado a contradecir esta lógica. El 30 de noviembre de 2018 el Concejo Municipal aprobó un acuerdo por medio del cual se concedió la exoneración de pago del impuesto predial, a once bienes inmuebles propiedad de la Universidad del Tolima, por un periodo de diez años. Estos alivios son fundamentales para el sostenimiento fiscal de esta institución cuyo margen de maniobra financiera es muy reducido.

Ahora bien, son necesarias más acciones de este tipo que ayuden a fortalecer uno de los mayores bienes públicos de la ciudad y el departamento. Por ejemplo, los visitantes asiduos de la Universidad del Tolima y los miles de estudiantes que cada día ingresan al campus de Santa Elena, tienen que escabullírsele a los carros, en el cruce de la calle 42 con Cuarta Estadio.

Muchas veces he visto a estudiantes eludir, como toreros, busetas y demás vehículos que congestionan este punto. Por tal motivo es necesario la construcción de un puente peatonal amplio, que incluya carril de bicicletas y paso habilitado para sillas de ruedas. Esto contribuiría a la organización de la movilidad humana en el sector.

Del mismo modo, la vía de acceso a la Universidad del Tolima se encuentra deteriorada, le falta mantenimiento a la cinta asfáltica, igual le pasa a varios trechos de las calles internas de su campus. De seguro que desde la secretaría de infraestructura se pueden incluir estos pequeños tramos en su plan de reparaciones, contribuyendo de este modo al mantenimiento de la ciudadela universitaria.

Es factible también tramitar un acuerdo para exonerar la UT del pago de servicios públicos, los cuales suman cerca de 60 millones de pesos mensuales, entre alumbrado público, agua y luz; al fin y al cabo estos se usan dentro de la sede central en beneficio de la educación de los ibaguereños, ya que la mayoría de estudiantes que asisten allí son oriundos de esta ciudad.

A diario vemos cómo el Estado le da privilegios (bajando impuestos) a las empresas multinacionales para que trabajen en nuestro territorio ¿cómo no darle exenciones a la Institución que educa a los menos favorecidos?

Dejamos pues en la mesa esta propuesta para que el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y los concejales de Ibagué continúen rompiendo esa historia de abandono del gobierno municipal a su natal Alma mater. De seguro la ciudadanía y la Universidad del Tolima sabrán reconocerles su trabajo.


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