Especial Bosque de Galilea, una región en disputa

Especial Bosque de Galilea, una región en disputa

María Fernanda Valencia23 noviembre, 201820min2392
María Fernanda Valencia23 noviembre, 201820min2392
A pesar de las tragedias ya vividas, los habitantes de Villarrica siguen padeciendo las injusticias del gobierno central. Con la licencia ambiental otorgada a la petrolera canadiense Nexen Petroleum, no solo se pone en riesgo al mayor bosque de niebla del departamento, sino que también pone en conflicto por el uso de la tierra a las familias campesinas que viven y conservan el bosque de Galilea.

 

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Foto: Milton Rincón

 

Galilea es una vereda del Municipio de Villarrica-Tolima, la más grande en extensión del Municipio. Ubicada en el oriente del Departamento del Tolima, hace parte de la región del Sumapaz, pues sus bosques andinos son corredores biológicos que conectan con páramos del Parque Nacional Natural Sumapaz, el cual comprende los departamentos de Cundinamarca, Meta y Huila.

Sobre el origen del nombre de “Galilea” muy poco se conoce, pero podría suponerse que es tomado de los pasajes bíblicos, ya sea por estar ubicada en una región montañosa o, por su apartada ubicación de los principales centros urbanos. Galilea en la biblia aparece como una región montañosa, al norte de palestina. Las referencias bíblicas señalan a Galilea como el lugar periférico de la provincia de Judea, donde vivían los más excluidos. Sería en dicho lugar que Jesús resucitado, concentraría su misión evangelizadora. De allí, que en el evangelio de Mateo se encuentre “Comunicado a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

La extensión de los bosques de Galilea se aproxima a las 33 mil hectáreas distribuidas en 26 veredas de los municipios de Icononzo, Villarrica, Dolores, Purificación, Prado y Cunday. Pero la mayor parte del bosque se encuentra en Villarrica. Podría pensarse que aproximadamente, más de mitad del Municipio de Villarrica es Galilea.

Para entender la dimensión de los bosques de Galilea, basta con pensar en la extensión de la ciudad de Medellín (380 Km2 o 38 mil hectáreas), que supera por pocos kilómetros el área total de los bosques de Galilea.

 

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Foto: Milton Rincón

 

En estos bosques nacen numerosas fuentes de agua, como el río Cunday, al que tributan los ríos Vichia y Cuinde, recibiendo desde allí el nombre de río Prado. Más adelante las Quebradas De Bajas, Yacupi, Altamizal y el río Negro le vierten sus aguas, convirtiéndose así en un importante río del Tolima. La cuenca del río Prado abastece el agua de los cascos urbanos de los municipios de Cunday (Quebrada La Ramada), Dolores (Qda. Miravalle), Prado (Qda. Corinto), Villarrica (Qda. Cuinde) y de otros centros poblados de menores.

Ya sea por el abastecimiento del recurso hídrico a miles de habitantes, o por la generación de energía (300 MWh), como lo hace el proyecto hidroeléctrico Hidroprado, que usa el caudal del río Prado para desarrollar la actividad del embalse; los bosques de Galilea son de vital importancia para las dinámicas de la región oriental del Tolima.

 

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Foto: Milton Rincón

 

Historia: un territorio en disputa

En la región del oriente de Tolima, al igual que en el resto del departamento existieron asentamientos indígenas antes de la Conquista. Se cree que los indígenas Cundies y Cundayes de la tribu Pijao, habitaron las riberas y valles del río Cunday antes de la llegada del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537. Las órdenes religiosas rápidamente se instalaon estos territorios y formaron el villorio de Cunday, con su respectiva parroquia.

La conformación de las grandes haciendas se dio en simultánea con el adoctrinamiento de la población indígena que aún sobrevivía. La fertilidad del valle del río Cunday permitió el desarrollo de cultivos como el tabaco, la caña de azúcar, el café, el cacao, o ganadería. También se destacó la oferta maderera de la zona, así como la importante presencia del árbol de la quina, de cuya corteza se conocen propiedades antifebriles, al igual que su uso para el tratamiento y prevención de la malaria. Todos estos atributos hicieron esta zona atractiva para los españoles.

 

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Foto: Tomada de internet

 

Pero, sería hasta finales del siglo XIX que Villarrica, o Andalucía, como se le llamo inicialmente, aparecería en la historia del Tolima.  El inicio se remonta a la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y continuaría hasta 1930 con la toma de tierras baldías de la región del Sumapaz promulgado por el presidente conservador Miguel Ángel Abadía Méndez, por medio del decreto 1110 de 1928, con el que se impulsaba la colonización en diversas regiones del país (sin afectar a grandes terratenientes).

Dos años después más de mil campesinos habían solicitado la adjudicación de baldíos en varios municipios de la región del Sumapaz.

 

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Campesinos de Sumapaz

 

Los posteriores procesos de colonización de la región del Sumapaz por parte de campesinos sin tierra, traerían consigo las primeras luchas agrarias que buscaban la formalización de la tenencia de la tierra.

Así, la masa de campesinos que se asentó en la zona de Villarrica recibieron el influjo de discursos liberales gaitanistas, que tomaron fuerza con la participación política de muchos de sus dirigentes en elecciones populares, como el líder político de origen campesino Juan de la Cruz Varela, quien fue elegido a la Asamblea del Tolima (1945-1949), o Jorge Eliécer Gaitán, elegido como Senador por voto popular en 1947.

 

Villarrica.23 de abril de 1955_galeon

 

El asesinato de Gaitán (9 de abril de 1948), un año después de su elección como Senador, desembocaría olas de violencias, de las cuales Andalucía (Villarrica) no estuvo aislada. Según Alfredo Molano, el 10 de abril hubo 10 muertos conservadores.

Meses posteriores Juan de la Cruz Varela sufrió un atentado, situación que lo obligó a refugiarse en la región del Sumapaz para comandar las primeras autodefensas campesinas que se organizaron en las veredas El Roble y Galilea, en Villarrica, y El Palmar, en Icononzo.

Posteriormente en 1953 Richard Luís Morantes alias “Jacobo Arenas”, Isauro Yosa alias “Comandante Lister” venían desde la región del Davis (Chaparral), con miles de hombres para apoyar a las autodefensas campesinas de la zona. Andalucía solo se convertiría oficialmente en Villarrica hasta 1949, en medio de un contexto convulso de la guerra partidista.

 

Villarrica. 2

 

Los posteriores ataques del Gobierno de Rojas Pinilla sobre poblaciones liberales de Villarrica, obligaron a miles de familias de campesinos a trasladarse a los bastos bosques de Galilea, y al páramo del Sumapaz como sitio de refugio. En abril de 1955, el Gobierno declara al oriente del Tolima como zona de operaciones militares.

Dicha situación implicó desde el toque de queda, la prohibición de bebidas alcohólicas, el tránsito de persona sin salvoconducto expedido por el comando militar, el empadronamiento general, hasta la construcción de un campo de concentración en Cunday. Estas medidas se justificaron con la tesis de que la región había sido infiltrada por el comunismo soviético, quienes habían creado “superestados”.

Por su lado, las autodefensas campesinas se organizaban en trincheras que iban desde Villarica, hasta Prado, donde impedían el avance del ejército.

El 8 de junio de 1955, el ejército en su última fase de operaciones militares, arremetió contra el municipio de Villarrica con aviones que bombardeaban y ametrallaban.

En la vereda La Colonia, según el documento recuperado por los periodistas Silvia Galvis y Alberto Donadío demuestran cómo la Fuerza Aérea colombiana arrojó aproximadamente 50 bombas Napalm, o bombas incendiarias, que al estallar alcanzan temperaturas entre los 1500 a 2000 grados centígrados. Estas bombas fueron usadas también por el gobierno estadounidense durante la guerra contra Vietnam, las cuales poseen un nivel de destrucción masivo.

 

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Entrega de armas en Cabrera

 

El presidente Rojas Pinilla dio permiso a la Fuerza Aérea para el uso “discreto” de las bombas Napalm para esta operación, situación que se ocultó durante mucho tiempo. La toma de Villarrica obligó a la resistencia a retroceder hacia Galilea, para tomar el camino del Himalaya, y así dirigirse hacia el alto Sumapaz, donde podrían migrar hacia las cabeceras del río Duda, El Guayabero, en el Meta, y el Pato, en el Caquetá. Testimonios de sobrevivientes señalan que las marchas superaban las 3000 personas, entre ellos niños y mujeres en condiciones de hambruna, acompañados de animales domésticos y algunos enseres.

 

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Foto: Milton Rincón

 

Sin duda, Villarrica y el bosque de Galilea fueron el epicentro de uno de los capítulos más violentos y dolorosos acontecidos en la historia del siglo XX del país. Los posteriores años vendrían con la conversión de las autodefensas campesinas en una nueva estructura político militar conocida como guerrilla móvil de las Farc- EP.

Existieron otros momentos durante la década de los 50 y 60, donde Comité departamental de Cafeteros, el Instituto de Crédito Territorial y la Caja Agraria, promovieron programas de rehabilitación para que los campesinos regresan a Villarrica, y al bosque de Galilea.

Esto con el objetivo de reactivar la economía cafetera, que por los años de 1950 se encontraba en bonanza (el precio externo del café supero los 5 dólares la libra, el segundo más alto en la historia del café colombiano del siglo XX, solo superado por la bonanza de 1970, año en el que el café alcanzó un precio externo de 7 dólares la libra).

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

Fueron varias décadas en las que el frente 25 de las Farc-Ep hizo presencia en el bosque de Galilea y en el resto de Villarrica, situación que mantuvo aislado y conservado este lugar. Entre los últimos episodios de violencia recuerdan sus habitantes, se encuentra la toma guerrillera del municipio a finales del año de 1999.

Aún en el casco urbano se conservan las ruinas de casas y edificios, como el de la Caja Agraria que la guerrilla voló durante la toma. Actualmente, en el bosque de Galilea viven aproximadamente 70 familias de campesinos que, con el acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las Farc- EP, han regresado paulatinamente a sus parcelas.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

A pesar de las tragedias ya vividas, los habitantes de Villarrica siguen padeciendo las injusticias del gobierno central. Desde el 2004, con la licencia ambiental expedida por el Ministerio de Medio Ambiente para la petrolera canadiense Nexen Petroleum (empresa que en el 2015 cedió los derechos y obligaciones a Petrobras) con el fin de ejecutar el proyecto “Área de Interés de Perforación Exploratoria Villarrica Norte y Villarrica Sur”.

Esta licencia da vía libre para estudios de exploración en el bosque y más allá de este.

 

Capesinos e investigadores intentando ingresar a Galilea
Campesinos e investigadores intentando entrar a Galilea

 

Lo anterior, no solo pone en riesgo al mayor bosque de niebla del Departamento, sino que también pone en conflicto por el uso de la tierra a las familias campesinas que viven y conservan el bosque de Galilea. Actualmente la intervención del ejército en su función de dar seguridad al proyecto petrolero, ha limitado el acceso de campesinos e investigadores en varias zonas de Galilea.

A lo anterior se suma la falta de legalización de los predios ocupados por las familias campesinas, y los conflictos entre estas familias y los titulares de derechos de exploración y explotación petrolera. Situaciones que, en últimas, podrían generar nuevos conflictos en este territorio, cuya historia ha estado marcada por el despojo, la injusticia, la represión y la guerra.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

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Bosque de Galilea. 33.000 has. Incluye 6 municipios: Icononzo, Cunday, Villarrica, Purificación, Prado y Dolores Fuente: Cortolima 2017

 

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Distribución veredal del bosque de Galilea. Fuente: Cortolima 2017

 


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