Elecciones presidenciales en América Latina: entre extremistas políticos y outsiders

Escándalos de corrupción, violencia política y estancamiento económico son los pilares bajo los cuales las elecciones regionales en América Latina se llevarán a cabo en el 2018. 

Costa Rica, México, Brasil, Paraguay, Colombia, Cuba y Venezuela son los países en los que se darán las elecciones presidenciales. El panorama electoral regional no es claro, pues en varios de estos países el descontento electoral y la indecisión es central. Razón por la cual varios de los políticos están tomando alternativas políticas distintas para llegar a aquel electorado inconforme y con anhelo de cambio.

Esta incertidumbre deja a algunos países de la región en manos del fortalecimiento de discursos radicales, de outsiders que buscan transformación alejándose de los partidos tradicionales y de alternativas políticas que, en búsqueda del poder, incentivan discursos basados en emociones de insatisfacción y odio  para llevar a un electorado agitado a las urnas.

Pero entender este panorama es posible si nos acercamos un poco a los países de la región que este año cambiarán de presidente.

Para comenzar, en Costa Rica las elecciones presidenciales se llevan a cabo hoy 4 de febrero, y al llegar a segunda vuelta se definiría el presidente en abril. Hasta el momento se siente un fuerte conservadurismo religioso y un descontento generalizado del electorado por los partidos existentes y su ineficiencia.

Discursos como la protección de la familia tradicional, la lucha contra el matrimonio gay, la batalla contra la corrupción y la necesidad de combatir la crisis económica han sido los hegemónicos en la contienda electoral.

Con el tiempo estas tendencias discursivas se han ido radicalizando y tomando visos de intolerancia que ponen a Costa Rica en un camino hacia la ultra derecha en el poder. Con candidatos favoritos por electorado como el predicador evangélico Fabricio Alvarado, animado por las fuerzas de un cristianismo de ala extrema conservadora, el empresario Antonio Álvarez Desanti del Partido Liberación Nacional (PLN), el exministro Carlos Alvarado, cercano al presidente de la centro izquierda Luis Guillermo Solís y Rodolfo Piza del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) con tendencia autoritaria, se muestra la fortaleza de ideas tradicionales radiales en Costa Rica.

En este sentido, el conservadurismo radical es el que va punteando para guiar al país en los próximos años.

Por otro lado, el 1 de julio de este año las elecciones presidenciales de México tendrán lugar en un ambiente en el que la corrupción, el narcotráfico y su relación con la política del país y la violencia política despiertan en el electorado ansias de cambio y transformación.

Adicional a este panorama es relevante pensar que la crisis de los partidos tradicionales del país: PRI y PAN, el descontento con la política antidrogas con altos índices de violación de DD.HH y el bajo índice de popularidad de Peña Nieto han generado la necesidad de nuevas propuestas políticas para México.

Estas condiciones han propiciado un contexto positivo para el ascenso de la izquierda en el país, por lo que la alianza “Juntos haremos historia” conformada por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y Partido del Trabajo (PT) cada vez toma más fuerza. Este ascenso deja a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como uno de los candidatos más opcionados para asumir la presidencia.

El segundo candidato opcional es Ricardo Anaya de la coalición entre el Partido de Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento Ciudadano. Finalmente, el tercer candidato opcional es José Antonio Meade Kuribreña, el cual hace parte de la coalición entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista (PVEM) y Nueva Alianza. Desde esta perspectiva, la izquierda mexicana asciende y dilucida un cambio importante para el país.

Por su parte, Brasil tendrá las elecciones presidenciales el 7 de octubre bajo un panorama electoral de polos opuestos. A pesar de los problemas judiciales que enfrenta actualmente el candidato de izquierda del Partido de los Trabajadores (TP) Luiz Inácio Lula da Silva, él encabeza las preferencias electorales de los brasileños. Por otro lado, el segundo candidato a la presidencia con mayor cantidad de electores es Jair Bolsonaro.

Este candidato del Partido Social Cristiano (PSC) es reconocido por su conservadurismo exacerbado y sus declaraciones homofóbicas, racistas, machistas y, en todo, intolerantes. En tercer lugar, una de los candidatos posibles, pero con bajo electorado, es Luciano Huck, presentador de televisión y empresario.

Huck como plan electoral habla de “la necesidad de recomponer la clase política que domina al país y darle un insumo ético a las nuevas generaciones de brasileños”. Sin embargo, la lucha en las contienda electoral está guiada por un polo de extrema derecha y una izquierda que busca el poder a como dé lugar.

También tenemos las elecciones de Paraguay, las cuales están planeadas para el 22 de abril. En estas elecciones la oposición al cartismo se ha fortalecido y está cohesionada para lograr un cambio de gobierno. Con la  Gran Alianza Nacional Renovada (GANAR) entre el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el Frente Guasú (FG) se pone en marcha un alternativa a la propuesta del Partido Colorado.

La fórmula Efraín Alegre (PLRA) como presidente y Leo Rubín (FG) como vicepresidente pretende generarle un fuerte contra peso a Mario Abdo Benítez del Partido Colorado. Sin duda es una contienda que puede cambiar o perpetuar la manera en que se ha liderado Paraguay. Más aún si se tiene en cuenta que el fraccionamiento interno que vive el Partido Colorado le deja un camino menos espinoso para  llegar al poder a GANAR.

Un cambio importante que se dará en la región es el que tendrá Cuba, ya que Raúl Castro cederá el poder el 19 de abril. Uno de los candidatos potenciales para asumir el poder es el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, el cual representa la generación post-revolución cubana. Con este cambio intergeneracional del poder se espera que también lleguen nuevos cambios al país en términos económicos.

Sin embargo, no se esperan grandes transformaciones a nivel político, pues se habla de una continuidad como estabilidad nacional.

Desde otras condiciones sociopolíticas, en Venezuela las elecciones presidenciales están pensadas para el mes de abril, pero aun no se tiene claro el día. Estas elecciones están marcadas por el terror, el desespero y las ansias de continuidad del poder. Una democracia con fuertes tintes de dictadura que impide la participación transparente de la oposición. En este sentido, no se puede esperar que en la contienda electoral gane alguien diferente al presidente Nicolás Maduro.

Finalmente, tenemos las elecciones en Colombia el 27 de mayo, las cuales están marcadas por un contexto de construcción de paz y relativa apertura política. A pesar de un contexto aparentemente propicio para nuevas dinámicas en el país, la realidad electoral es poco clara. Hasta el momento los candidatos con mayor cantidad de electores a su favor son Sergio Fajardo de la Coalición Colombia, Gustavo Petro de Colombia Humana, Germán Vargas Lleras e Iván Duque del Centro Democrático.

Sin embargo, gran porcentaje de la población colombiana está indecisa y la incertidumbre reina en el país. Adicionalmente, la división interna de los partidos de izquierda, centro y derecha impiden que se den coaliciones que disminuyan la incertidumbre y generen alternativas políticas fuertes. Por esta razón, es seguro que habrá una segunda vuelta en Colombia para elegir al futuro presidente. 

Para concluir, las diferencias contextuales y políticas de cada país en la región evidencian tendencias y características electorales distintas. A pesar de estas diferencias se puede decir que la incertidumbre electoral es un patrón en la región. Así como también el debilitamiento de los partidos y la incredulidad de los ciudadanos respecto a los políticos y sus propuestas son uno de los puntos en común entre estos países.

Hay que resaltar que debido a la incertidumbre generalizada en las elecciones de algunos países de América Latina es difícil decir que la región está girando a la izquierda o a la derecha -preocupación para muchos analistas actuales-, pero es posible afirmar que en la región los discursos radicales y los outsiders están adquiriendo un rol importante en las elecciones y en la manera de hacer política.


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