El asesinato de ‘Guacho’ no resuelve el problema de violencia en Colombia

lapipaco29 diciembre, 201813min367
Aunque el asesinato de 'Guacho' fue presentado como una gran victoria del estado sobre el crimen organizado en la frontera con Ecuadror, ni los familiares de los periodistas ecuatorianos, ni las comunidades de Tumaco y Nariño, sienten que se haya hecho justicia ni mucho menos estar más cerca de un posible fin de la violencia en la región

Como una gran victoria presentó el gobierno Duque la muerte del disidente de las Farc, Walter Arízala alias ‘Guacho’ a manos de las fuerzas militares Colombianas. No obstante el aparente logro militar está lejos de representar justicia para las víctimas de ‘Guacho’ según lo manifestaron en un comunicado los familiares de los tres empleados del diario El Comercio asesinados, quienes lamentaron el hecho de matarlo y no capturarlo.

“Ninguna muerte es motivo de celebración. Aunque reconocemos el trabajo realizado por las autoridades colombianas, es lamentable que quien se adjudicó el secuestro y asesinato de cinco personas haya sido abatido en lugar de que lo hayan capturado con vida. Con su fallecimiento mueren también las posibilidades de acceder a la información que poseía no solo sobre lo que ocurrió con Paúl, Javier y Efraín, sino también con Óscar Villacís y Katty Velasco y sobre los vínculos entre las organizaciones narcodelictivas y la institucionalidad ecuatoriana”.

En el comunicado las víctimas también afirman que “Este hecho de ningún modo significa que se haya hecho justicia en cuanto al secuestro y asesinato del equipo periodístico de Diario El Comercio. Aún hay muchas preguntas que no han sido contestadas y muchas dudas que ni Ecuador y ni Colombia han estado dispuestos a despejar. Nosotros seguiremos exigiendo que se revele la verdad absoluta con respecto de todos los hechos alrededor del crimen atroz en contra de los tres que nos faltan.

Por otro lado, pese a que el gobierno a querido concentrar y simplificar en un solo “enemigo” la grave crisis de violencia y criminalidad a causa de los grupos armados ilegales, es imposible pensar que el operativo donde se acabó con la vida de Walter Arízala, se ataca de manera significativa a estas organizaciones criminales.

Las estructuras criminales, menos famosas que ‘Guacho’

Informes de organizaciones no gubernamentales dan cuenta de un escenario de violencia que cambia poco con la muerte del disidente. Pocos días después de la muerte de ´Guacho´ se conoció el nombre de su posible sucesor en la cadena de mando: Carlos Arturo Landázuri Cortés, alias Comandante Gringo, un joven de 24 años que es jefe de un grupo de la estructura ilegal.

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Al escenario de violencia se suma un nuevo factor: organizaciones que solían profesar fuertes creencias políticas y alineaciones ideológicas se han empezado a alejar de éstas creando grupos armados más violentos e impredecibles. “Los grupos armados se transforman”, indica un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).“Están comandados por mandos medios y jóvenes que en su mayoría no actúan bajo alguna convicción política o un ideal, condición que ha agudizado las formas de violencia en los territorios”, explica.

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El documento titulado “Conflictos armados focalizados”, especifica que los grupos narcoparamilitares estarían integrados por unas 3.000 personas; las disidencias de las Farc tendrían 2.500 miembros; la guerrilla del ELN, cuyo proceso de paz fue suspendido por el presidente Iván Duque, contaría con 2.000 reclutas; y el EPL, también conocido como “Los Pelusos”, tendría unos 250 integrantes.

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De los 2.500 miembros de los grupos disidentes de la otrora guerrilla de las Farc, se estima que 300 no realizaron el proceso de desarme, 900 iniciaron el proceso de reintegración a la vida civil pero lo abandonaron y 1.300 serían nuevos reclutamientos. Indepaz aclara que las cifras son estimaciones y están sujetas a altos niveles de subjetividad, pero se pueden tomar como una guía para vislumbrar la magnitud y complejidad de la violencia en Colombia.

La tercerización de la criminalidad

El documento de 77 páginas da cuenta de operaciones de pequeños grupos de armados, entre cinco y quince personas, y la “tercerización de las acciones criminales” bajo la subcontratación de oficinas de cobro o combos delincuenciales.

Otro factor a considerar es la influencia de carteles internacionales en Colombia. InSight Crime, un centro de investigación sobre crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe, señaló que el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estarían respaldando a organizaciones narcotraficantes en el país. “Los mexicanos están además supervisando la producción de cocaína en laboratorios clandestinos en Colombia para verificar su calidad”, añadió el centro en un análisis sobre la mutación de las organizaciones narcotraficantes.

Los más afectados

Aunque ‘Guacho’ atemorizaba a los habitantes del sur de Colombia por la crueldad de sus crímenes, su muerte no significó un alivio para las comunidades de Tumaco, Nariño y en general la frontera con Ecuadro, por el contrario, allí se mantiene la zosobra por posibles represalias de estos grupos armados contra la comunidad.

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Una constante en la extensa historia de la violencia en Colombia es que las prinipales víctimas son las comunidades de las zonas rurales y aún sigue siendo igual. En 2017 unos 309 municipios de Córdoba y Chocó fueron afectados por actos criminales de grupos neoparamilitares según cifras de Indepaz.

En 2018, 251 municipios de 29 departamentos fueron afectados por estructuras narcoparamilitares. “En las regiones del Urabá, Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca y en el del Chocó se presentan las situaciones de confrontación más críticas en las que interviene estos grupos”, señala el estudio de Indepaz. A esto se suma los rearmes de excombatientes de las Farc quienes también hacen parte de la confrontación, principalmente en la zona del Nordeste y Bajo Cauca Antioqueño.

‘Guacho’ la construcción de un villano posible de derrotar

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El panorama anterior nos plantea algo más que un solo “enemigo” o “villano” por derrotar, allí lo que aparece es una serie de problemáticas sociales, culturales, económicas y criminales que requieren de una intervención integral por parte del estado y no solamente del pie de fuerza militar colombiano.

Ante el incremento de los grupos armados ilegales en la frontera con Ecuador el gobierno nacional inició su ofensiva este año con el aumento de la presencia militar en la zona y el fortalecimiento de la Fuerza de Tarea Hércules, integrada por 8.304 uniformados del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, a los que se suman 1.300 agentes de Policía. Por otro lado, voceros de resguardos indígenas y de consejos comunitarios de comunidades negras han insistido en que la presencia militar no es suficiente para afrontar los altos indices de pobreza, homicidios y el incremento de la hoja de coca para usos ilegales.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de la organización estadounidense Human Rights Watch, en entrevista a VerdadAbierta.com  explicó: “Creemos que hay que entender que el problema no se resuelve solo con la captura de ‘Guacho’, ni tampoco con mantener militares y policías en la zona”. A juicio de Vivanco, los padecimientos de los tumaqueños tienen que ver con:

“Falta de justicia, de servicios básicos, de protección a los campesinos que han optado por la sustitución de cultivos. Esto último es necesario para disminuir progresivamente el mercado de la ilegalidad, que es una fuente inagotable de recursos para estos grupos armados irregulares”.

Por otro lado, para Kyle Jhonson, analista de la organización Crisis Group, ‘Guacho’ no era tan poderoso como lo mostraban medios y Gobierno. “El problema no es ‘Guacho’, son las condiciones de Tumaco.

Es más efectivo en el largo plazo atacar esas condiciones. Su muerte legitima la política de seguridad de Duque (independiente de la calidad de esa política, la cual falta), y también a la nueva cúpula, que por más nueva que sea, puede decir que es su golpe. El general Mejía, por ejemplo, no pudo matar a Guacho, a pesar de sus intentos”.

“Con la muerte de Guacho, queda aún más reforzada la idea de que matar a blancos de alto valor es lo más importante, porque todos estamos contribuyendo a esa visión al hablar (más) de Guacho ahora que está muerto, y porque matar a estas personas sigue dando capital político”, concluyó…

Así las cosas, podría decirse que un buen punto de partida para superar y erradicar la violencia en los territorios dominados por estructuras criminales armadas, sería la de plantear alternativas económicas viables para las comunidades, de tal manera que la delincuencia no sea la única opción para superar la extrema pobreza y el abandono del estado. Es decir, la lucha va más allá de capturar o asesinar cabecillas criminales, sino de superar la pobreza, el abandono y la falta de oportunidades.


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