Droga No, pero si la droga es Alcohol Sí (parte I)

lapipaco7 septiembre, 20188min20030
Guina Paola Díaz Lemus
El fenómeno del consumo de sustancias psicoactivas en Colombia, ha estado muchas veces en el centro del discurso político, dado que la historia de nuestro país se ha desarrollado de manera conjunta con las dinámicas del narcotráfico, la guerra interna, los carteles de los mercados locales (microtráfico) y desde hace un par de décadas el aumento del consumo.

 

Por estos días, son muchas las voces que se escuchan opinando de estos temas. El discurso de campaña, hoy se transforma en una bandera del actual Gobierno, “La prohibición de la dosis mínima” acción más taquillera electoralmente, que efectiva para prevenir el consumo o contundente para acabar con el narcotráfico.

Preocupa entonces, la falta de conocimiento y experticia técnica de este gobierno a la que hay que sumarle la demagogia de políticos  como la del senador tolimense Miguel Angel Barreto, – quien menciona en su cuenta de Twitter- que para enfrentar el consumo en menores de 24 años que ha venido en aumento la estrategia propuesta desde el partido conservador es “penalizar la dosis mínima”, desconociendo por completo los enfoques de política pública, el significado y alcance en lo que a derechos humanos y la salud pública refiere.

El debate sí debe hacerse y la opinión pública debe conocer, lo que está funcionando en el mundo, los fracasos generados sobre todo en Colombia por la política de guerra contra las drogas implementada por más de 50 años; la sociedad debe conocer las líneas de política pública e intervención que separan y comprenden que las dinámicas y acciones deben orientarse según los eslabones de la cadena.

Es decir, ¡Debate sí! Pero no así!. Plantear como lo registra el Noticiero del Senado una dicotomía entre “Legalizar o no el narcotráfico”, es una irresponsabilidad y un desatino técnico, jurídico y conceptual, y ni que decir, de las alusiones que sobre el tema, hiciera el presidente del Senado el Señor Ernesto Macías, el pasado 7 de agosto durante el acto de posesión presidencial, las cuales a todas luces, son muestras claras del desconocimiento del gobierno Duque para abordar este tema tan complejo.

Y así como ellos, tenemos por estos días a muchos otros quiénes sin ninguna responsabilidad frente al tema, opinan que se hace imperioso abrir más cárceles, o lanzan comentarios sobre la la propuesta del gobierno que antes de aclarar, oscurecen el panorama, al respecto y desde su cuenta oficial en Twitter el Ministerio de Justicia anunció que los  ¨Los médicos no pueden expedir recetas de drogas que no son legales. Para demostrar que es un adicto la persona puede acudir al testimonio de padres. La policía, en el proceso verbal, definirá si le cree o no.

Vamos a sacar la droga de las calles¨, esta declaración parece un mal chiste, pero no lo es. Queda claro entonces que el enfoque del Gobierno para abordar el fenómeno complejo del consumo de SPA, será represivo y violento, a punta de  ESMAD y bolillo para el consumidor , como ya lo hizo el pasado jueves dispersando la ¨fumatón¨realizada en Bogotá.

En esta primera parte de “Droga No, pero si es Alcohol sí”, mencionaremos solo 3 elementos de porqué la prohibición de la dosis mínima simplemente es más de lo mismo y no aporta la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, sobre todo en población juvenil:

  1. El discurso central de esta medida según sus promotores es proteger a los niños, niñas y adolescentes del consumo de spa, estas personas desconocen que la sustancia psicoativa o droga a la que más acceden, consumen y de la cual existen más problemas asociados a su consumo en Colombia es el Alcohol, así lo indica el más reciente Estudio Nacional del Consumo de SPA en Escolares 2016. De otra parte, el desconocimiento que hay de dinámicas de consumo diferenciales en los territorios, por ejemplo en el Departamentos de Antioquia, la sustancia que más se consume es el Dick, conocen los promotores que el dick y pooper son sustancias de usos indrustrial legales y de facíl acceso, también seran decomisados por  la policia? O entonces cuáles son las medidas al respecto?
  2. Esta medida es ineficaz porque nisiquiera comprende diferencias básicas entre consumos que son; experimentales, recreativos, rituales, habituales y lo que si sería un consumo riesgosos o problémático; hay que saber que el único problema derivado del consumo de drogas no es la adicción, pues existen muchos otros efectos colaterales, como por ejemplo, el caso no quien no siendo adicto al alcohol, decidió consumir y conducir bajo el efecto de esta sustancia y ocasiono un accidente. Estigmatizar al consumidor y no brindar alternativas reales de prevención con jóvenes y menos de tratamiento de calidad para quien si tienen un consumo problemático, es una manera muy obtusa de asumir el debáte.
  3. Decomisar la droga a quien consume no representa un golpe al narcotráfico, por el contrario incrementa el ¨valor¨de las sustancias en las calles, que esta demostardo se incrementa directa y proporcionalmente con los controles que se impongan, es decir, uno de los efectos inmediatos de esta medida será que las bandas de microtráfico cobraran más por las sustancias, buscaran maneras más creativas y menos riesgosas y  lo que es peor aún, se venderá más, dando de esta forma un impulso directo a las redes y economías de la ilegalidad, con estas sanciones y medidas el nartoctráficante nunca pierde y es claro que este no será el que sera detenido en las calles.

El debate hay que hacerlo, las reformas de políticas de drogas hay que hacerlas , pero empecemos por asumir el debate de ¨doble moral¨ de nuestra cultura donde Droga No, pero si la droga es alcohol Si. Porque no empezamos por ahí?

 

Por: Gina Paola Díaz Lemus

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