Carta a los huelguistas de hambre

Carlos Gamboa23 octubre, 20184min321
Carlos Arturo Gamboa B

Quizás el hambre sea lo más humano que exista, porque recuerda nuestra finitud.  Nos permite reafirmar nuestro parentesco natural, nuestro origen animal. Nos aproxima a los seres que agonizan y nos aleja de la prepotencia de los dioses.  Dejar de comer es aceptar tajantemente que somos iguales a una oruga, un camello o una salamandra. Un día no estaremos aquí, seremos alimento de lo que antes devoramos.

Con hambre y sed de justicia universitaria. UT. 2016.

Queridos y valientes profesores que en este momento se someten al régimen del hambre por defender la Universidad Pública colombiana, como otro miembro más de la cofradía de sus ideales, quiero decirles que ese acto es digno de un lugar en la historia de las hazañas y desprendimientos de este trajinado país.

Mientras ustedes ven pasar el lento recorrido de las horas esperando que el presidente Iván Duque y su bancada de banqueros se apiaden de la educación pública, un lento mareo debe estar subsumiendo sus cuerpos. Mientras ellos tazan su mezquindad en cifras amañadas, ustedes muestran esplendidez con un acto desprendido de vanidad, un acto para los otros, para aquellos que se forman y se formarán en los claustros universitarios. Mientras ellos con actuar egoísta se niegan a dar a la educación el dinero que desean destinar para la guerra, ustedes con su talante generoso enseñan caminos de solidaridad y de futuro.

La Universidad Pública se muere de inanición. Los edificios se derrumban y ese decir no es metáfora. Los jóvenes desean profesionalizarse y nuestras universidades no tienen cómo albergar sus sueños porque el dinero de los impuestos se gasta pagando costosas burocracias. El recaudo se esfuma por las alcantarillas de la corrupción. El erario se destina a salvar bancos, a subsidiar ricos y a financiar la guerra.

Por eso aplaudo el coraje del ayuno porque con el envían el mensaje de que es más importante lo colectivo que el bien individual. Ustedes no están solos. Somos millones y seremos más.

Profesores Juan Carlos Yepes, Adolfo Atehortúa y Luis Fernando Marín, espero que esta noche sus cansados cuerpos sientan llegar la energía que desde miles hogares colombianos les envían. Su ejemplo y gallardía encenderá los corazones y será el combustible de la Justicia. Este país cansado de la guerra, la exclusión y la inequidad, agradece su denodado esfuerzo, ojalá los mezquinos dueños del poder entendieran que es el tiempo de darle un viraje a su conducta, que Colombia necesita oportunidades y la educación es un camino.

Apreciados Maestros, alguna vez Anaïs Nin dijo que “La vida se encoge o se expande en proporción a tu coraje”, y con este acto sus vidas están expandidas en los 1.142 km² de este país que lleva por nombre Colombia.

Gracias por enseñarnos el acto pedagógico de la lucha.

Carlos Arturo Gamboa B.

Profesor Universitario

Ibagué, Universidad del Tolima. Octubre 22 de 2018


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