Afirmaciones de Duque sobre historia de Colombia Ni Pifia, Ni Broma

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Las recientes afirmaciones de Duque en los que pretendió abordar aspectos sobre el proceso de independencia de nuestro país y por el cual ha sido objeto de múltiples reclamos, ni es una pifia, ni es broma. Por el contrario es una auténtica laguna mental, de la que padece no solo él, sino muchos de los jóvenes de su generación resultado de la inexistencia de la cátedra de historia en el pénsum académico de nuestros colegios.

De manera desacertada hace ya más de tres décadas en Colombia que desapareció del pénsum la cátedra de historia como cátedra de enseñanza independiente y empezó a ser impartida junto con otras asignaturas que en su conjunto fueron denominadas como cátedra de Ciencias Sociales.

En 1984, el gobierno de Belisario Betancur decidió cambiar la cátedra de historia por una de ciencias sociales, que abarcaba además geografía y democracia, ello, como resultado de profundas discusiones entre académicos, que cuestionaban la forma en la que se impartía una asignatura fundamental para el país, en un momento de crisis como el generado por el narcotráfico y el conflicto armado con las guerrillas.

La complejidad social del país, demandaba análisis y perspectiva para comprender esa realidad, de ahí que se reclamara por una cátedra interdisciplinar que fuera más allá de la simple retórica de fechas, nombres y sucesos históricos sin un completo estudio transversal que incluyera elementos económicos, políticos y hasta culturales.

A partir de ese momento se definió que a pesar de ser impartidas de manera independiente, su intensidad sería de ocho horas semanales (de las cuales tres o cuatro eran para historia).

Sin embargo dicha reforma no paro allí y más adelante durante el gobierno de Cesar Gaviria en el marco de la expedición de la Ley 115 de 1994, se fusionan en una sola asignatura y en adelante la Historia desaparecería de los currículos académicos, para integrar la cátedra de ciencias sociales, una asignatura que además de historia, democracia y geografía, se le incluirían fundamentos de Constitución Política y a la que además en adelante, se le asignaría una  intensidad horaria de 4 horas semanales.

De esta manera lo que se avizoraba como una buena iniciativa, al final, generó un efecto contrario al esperado: hoy muchos colombianos de esa generación desconocen y mucho, de la historia (de Colombia, de América Latina o del mundo) careciendo de un conocimiento a profundidad y crítico del pasado, algo lamentable para un país que se ha debatido entre aconteceres históricos fundamentales para el presente y futuro como nación.

Entonces teniendo claro que el proceso de aniquilamiento de la cátedra de historia de los colegios en nuestro país data de 1984, y revisando el onomástico del Presidente Iván Duque que es de 1976, para ese año fue cuando desapareció la cátedra de historia de nuestro país, el presidente Duque tendría 8 años, una edad en la que hasta ahora iniciaba su vida estudiantil.

De tal suerte que la suya es justamente esa generación que creció sin una formación sólida en Historia, luego sus recientes declaraciones no son más que el resultado de ese profundo vacío que ha dejado la ausencia de la cátedra de historia en nuestro modelo educativo.

Presidente Duque en esta oportunidad usted más que culpable, es una verdadera víctima de ese ese modelo educativo que hoy tiene a muchos de su generación sumidos en un profundo desconocimiento de la historia de nuestro país y en general de la historia universal.

“Haber abandonado la educación histórica en el proceso de formación de los colombianos nos ha desprovisto de conciencia histórica – le leí en alguna oportunidad a Darío Campos, profesor de la Universidad Nacional–. “Es como si viviéramos en un eterno presente, como si esto hubiera surgido de la nada”.

De ahí que en nuestro país la famosa frase napoleónica de que “quien no conoce su historia, está condenado a repetirla” cobre tanta vigencia y por ejemplo en asuntos electorales los colombianos tomen decisiones desacertadas en las que saltan a la luz la falta de conocimiento de su historia.

Ya bien lo decía el gran Jaime Garzon, “Lea pa’ que hablemos”.

 

 

Por: Juan Guillermo Hernández Lombo
@JHernandezLombo

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