Oscar Javier Ayala Serrano7 marzo, 20195min158
Cada acción, sentimiento y afección, desde el momento en que se conceptualiza, crea doctrina (su manera de ser y de estar) que nos permite racionalizar y posteriormente, representar y transmitir.

Ambientes Distópicos: (A)Doctrina(r)

Al comenzar un apocalipsis –no olvidemos que este es el año del apocalipsis- es cuando mejor se puede detectar los pensamientos doctrinarios con los que nos movemos. No es más que todos los límites del sentido, de lo conocido y de lo desconocido se despedacen, para que emerjan de las ruinas, la amalgama semántica y epistémica de fragmentos que buscan, desesperadamente y en especial, refundar la moral y la ética, desde la incomprensión que siempre supone desconocer el contexto.

Así es que surgen voces recalcitrantes que supuran fuego para llamar la atención y amaestrar el cardumen de opinión, invocando los abusos “doctrinarios” que se presentan en “algunos” salones de clase, para así “denunciar” la complicidad de la educación con la construcción de una persona. Y así, afortunadamente, podemos observar la manera como opera ese sistemático desconocimiento que rehuye a reconocer que todo lo que nos rodea es ya una doctrina en sí.

Porque más doctrinario que respirar no hay –por poner solo un pequeño ejemplo- y eso, lo pude constatar desde mi primer segundo de vida. A respirar no me lo enseñó nadie (a no ser que lo haya olvidado y el médico que atendió mi nacimiento me lo hubiera recordado con fuerza) y desde ese momento, vengo adoctrinando a los demás sobre la doctrina de la vida, tal cual como lo hago yo: Respire: Inhale, exhale.

Ya dirán las voces más doctrinarias que la doctrina misma, que lo escrito anteriormente es una herejía, ya que a la naturaleza, naturalmente, no se le puede exigir mucho (vaya contradicción). Pero hay que pensar con detenimiento (inhale, exhale) y reconocer que las instrucciones, paradigmas, dogmas e ideas con las que nos rodeamos están imbricadas en todo cuanto hacemos, sentimos y percibimos.

Cada acción, sentimiento y afección, desde el momento en que se conceptualiza, crea doctrina (su manera de ser y de estar) que nos permite racionalizar y posteriormente, representar y transmitir.

No es extraño entonces decir, que el llamado “adoctrinamiento” comienza desde nuestra más tierna infancia y es la familia (que contradicción), la primera en ejercerlo y en institucionalizarlo. Después de la familia, se desgranan, sucesivamente, más doctrinas (algunos las llamarán valores) que nos delimitarán los derroteros con los que nos expresaremos durante el resto de nuestra vida.

Lo interesante de todo este asunto adoctrinador, es que unos (¿o serán los Otros?) quieren tirar de un polo del paradigma y dar la instrucción precisa para derrotar, como en un eterno juego de tronos, el polo opuesto, y así, con este movimiento necesariamente adoctrinador (no hay que olvidar esto), purgar lo que se considera una corrupción de la doctrina líder que, durante un breve espacio de tiempo, tendrá su máxima expresión y actuará en consecuencia: será hegemónica. Vana certeza.

Atacar sólo la parte importante del espectro adoctrinador, la educación, es un ataque perverso que busca deformar nuestra comprensión, elevando sólo –valga decirlo de nuevo- un “lado ‘correcto’ de la historia” (como si la historia tuviera “lados”), tratando de convertirlo en el único posible y plausible, validando en este intento, una apuesta dogmática impertinente, que invalida, ahora sí, ese conocimiento natural que siempre hemos intentado dominar.

Lo paradójico aquí, es que el conocimiento natural no tiene límites (no es más que intentar preguntarse el porqué de la vida sin acudir a explicaciones de fé), ya que él se manifiesta únicamente, en ciclos temporales de extensa duración, para acrecentar nuestras comprensiones.

Por eso la importancia del aprender, sin límites y condicionamientos, los diferentes lados del paradigma para poder elaborar nuestros criterios: el criterio debe ser nuestra doctrina mayor.

¿O acaso ya estamos en dictadura y por eso los criterios son innecesarios? Sí es así, ya pronto podremos decir sin inmutarnos: ¡Ya no hay valores!


#LaPipaPeople

Nos interesan todas las historias, aunque tenemos gran interés por aportar a la reconciliación en el posconflicto.

Anuncie con nosotros y ponga a volar su negocio.


lapipatolima@gmail.com




Historias a domicilio

[contact-form-7 404 "Not Found"]